Hoy, casi siempre, el modelo lo elige el proveedor. En una plataforma de IA jurídica, la empresa que la vende decide qué modelo lee los documentos del despacho. Y lo decide según sus propios costes, como haría cualquier empresa. Harvey lo mostró en 2026, y su caso ayuda a ver dónde nace la dependencia del proveedor.
Quién elige el modelo
Una plataforma de IA jurídica funciona con uno o varios modelos de lenguaje. El despacho contrata la plataforma y es esta la que elige los modelos. Esa elección puede cambiar durante la vigencia del contrato.
Harvey lo explica abiertamente. Su cofundador, Gabe Pereyra, contó a The Next Web que la plataforma ya asigna cada tarea al modelo que mejor la resuelve. En marzo de 2026, Harvey citaba entre sus modelos Claude Opus 4.6, Sonnet 4.6, GPT-5.2 y Gemini 3 Flash.
Legora da menos detalles. Según Anthropic, usa Claude en toda su plataforma, pero no publica una lista completa de modelos. En ambos casos, quien decide qué modelo lee un expediente es el proveedor.
Lo que ocurrió en Harvey en 2026
La IA jurídica consume cada vez más tokens. Las tareas se encadenan en varios pasos: el sistema lee, resume, compara y redacta. Harvey declaró que su uso de tokens se había multiplicado por 20 en lo que va de año, según recogió Bloomberg.
Shawn Curran, fundador de Jylo, lo planteó en junio en Artificial Lawyer. A su juicio, nadie va a pagar a los proveedores de tecnología jurídica un consumo ilimitado. El gasto en tokens crece a medida que el trabajo se vuelve más autónomo.
Ese consumo se nota en las cuentas. Bloomberg, citando a una persona conocedora del asunto, informó de que el margen bruto de Harvey bajó de cerca del 50 % a un margen negativo del 50 % en junio. La cifra no procede de Harvey. Tras el lanzamiento de Tenet, los márgenes volvieron a ser positivos, según personas que conocen el proyecto.
Tenet se presentó en agosto y parte de Kimi K3, el modelo de pesos abiertos que Moonshot AI publicó en julio. Tenet se suma a los demás modelos sin reemplazarlos. Según una diapositiva que Anthropic mostró a sus inversores, recogida por Bloomberg, Harvey sigue necesitando Claude Opus para sus tareas más difíciles.
Fue una decisión empresarial sensata. Un proveedor con márgenes negativos tiene que corregirlos, y un modelo propio más barato es una forma razonable de hacerlo. La decisión le correspondía a Harvey. Es lo habitual en una plataforma: el cliente contrata el resultado y el proveedor elige cómo producirlo.
El modelo se sustituye con facilidad
Los modelos son intercambiables, y los grandes despachos ya trabajan con varios. En la encuesta de ILTA, entre los despachos de más de 700 abogados, el 84 % usa o evalúa Harvey, el 64 % Claude y el 47 % Legora. De ahí se deduce que al menos el 48 % tiene a la vez Harvey y Claude sobre la mesa.
Conviene leer esas cifras con cautela. ILTA reúne sobre todo a despachos de Norteamérica, y «usa o evalúa» no equivale a tener la herramienta implantada. Ninguno de estos datos procede de un colegio de la abogacía europeo ni de un regulador español.
Lo que cuesta trasladar
Lo difícil de trasladar es lo que el despacho crea dentro de la herramienta. Son las instrucciones, las plantillas, los flujos de trabajo y los criterios de revisión de cada área. Harvey informó en su blog, en febrero de 2026, de que sus clientes habían creado 25 000 flujos de trabajo personalizados.
Ese conocimiento pertenece al despacho. Si solo existe dentro de la plataforma, cambiar de proveedor obliga a reconstruirlo. No sabemos si los flujos de Harvey o de Legora se pueden exportar, ni en qué formato. Por eso conviene preguntarlo por escrito antes de firmar.
A eso se suma el contrato. Según un portavoz de Harvey citado por Fast Company en 2025, un gran despacho se compromete a contratar al menos 100 licencias durante un año. La dependencia nace de ese plazo y de lo creado en la plataforma, mucho más que del modelo.
La otra dificultad es la revisión de los datos de clientes. Cada herramienta nueva reabre las mismas preguntas: dónde se tratan los datos y con qué contrato de encargo del tratamiento. También hay que justificar cómo se respeta el secreto profesional que exige el Estatuto General de la Abogacía Española. El cliente lo pregunta en su cuestionario de proveedores, y la AEPD puede pedir que se demuestre.
Dos cosas que el despacho puede conservar
Si guarda dos cosas en casa, el despacho conserva la capacidad de elegir. La primera son sus instrucciones y sus guías de trabajo. Pueden estar en sus propios archivos, en el gestor documental de siempre, y copiarse en cualquier herramienta.
La segunda es la retirada de identificadores. Si los nombres, los DNI y los números de cuenta se eliminan en los ordenadores del despacho antes de que salga ningún documento, cada cambio de herramienta reabre menos preguntas. Con esas dos cosas en casa, una plataforma se contrata y se renueva por lo que aporta.
Lo que aporta una plataforma frente a un asistente general se analiza en el artículo qué se paga con el precio de una plataforma de IA jurídica.
Cómo se retiran los identificadores en el propio ordenador
promptShield se instala en el ordenador, y su función Codificar sustituye nombres, domicilios, números de cuenta y otros identificadores por códigos cortos. La primera letra del código indica el tipo de dato. Un código como [P0ABCD] es solo un ejemplo de su formato.
Dentro de una misma carpeta, un valor conserva siempre su código. Así el modelo puede seguir a las partes de un documento a otro. En otra carpeta, ese mismo valor recibe un código distinto.
El documento codificado puede usarse en la herramienta que elija el despacho: Claude, ChatGPT o una plataforma jurídica. Los códigos son texto corriente. Después, la función Decodificar restituye los valores reales en el equipo del usuario, a partir del Registro de códigos local (cómo funcionan los códigos reversibles).
Por defecto, la detección, el reconocimiento de texto y el tachado se hacen en el equipo. Hay una excepción: el Análisis profundo, una capa opcional, puede configurarse con un modelo remoto. En ese caso, el texto de las páginas sale del equipo.
Retirar los identificadores no hace que el documento deje de ser confidencial. Su contenido sigue protegido por el secreto profesional. Por eso conviene usar, además, una cuenta profesional cuyo contenido no se use para entrenar modelos.
Qué preguntar antes de firmar o renovar
- Qué modelos usa hoy la plataforma y si el contrato prevé informar al despacho cuando cambien.
- Si las instrucciones, plantillas y flujos creados por el despacho se pueden exportar, en qué formato y en qué plazo tras la baja.
- Cuántas licencias y qué duración mínima exige el compromiso.
- Dónde se tratan los datos y qué contrato de encargo del tratamiento firma el proveedor.
Las respuestas deben constar por escrito antes de la renovación del contrato. Si el despacho aún no tiene una política interna sobre IA, es un buen momento para redactarla como política del despacho.
La elección sigue siendo del despacho
No se trata de desconfiar de Harvey o de Legora, sino de conservar la capacidad de elegir. Un despacho que guarda sus instrucciones y retira los identificadores en sus equipos puede seguir con su plataforma mientras le funcione bien. También puede cambiar el día que deje de convenirle.
Preguntas frecuentes
¿Puede un despacho cambiar de proveedor de IA jurídica?
Sí, al terminar el plazo pactado. El coste está en reconstruir lo creado dentro de la plataforma y en repetir la revisión de datos de clientes. Ambas cosas se reducen si las instrucciones se guardan en archivos propios y los identificadores se retiran en el propio ordenador.
¿Qué modelo usa Harvey ahora?
Usa varios. Desde agosto de 2026 tiene Tenet, su modelo propio construido sobre Kimi K3, y reparte las tareas entre modelos. Según Bloomberg, sigue recurriendo a Claude Opus para las tareas más difíciles.
¿Legora funciona con Claude?
Según Anthropic, Legora usa Claude en toda su plataforma. Legora no publica una lista completa de los modelos que utiliza.
¿Qué pedir en el contrato con un proveedor de IA?
Cuatro cosas, por escrito: qué modelos tratan los datos, cómo se exporta lo que crea el despacho, la duración del compromiso y el contrato de encargo del tratamiento. Con esas respuestas, la decisión de renovar depende solo de la calidad del servicio.